sábado, 8 de agosto de 2015

Arte, curricula e impotencia



Debido a que colaboro en la gestión de un pequeño proyecto cultural (no diré su nombre, si alguien muere de interés que cotillee mi perfil en linkedin) es habitual que reciba con cierta frecuencia curricula de personas que desean trabajar o colaborar con nosotros. Me he encontrado de todo: desde gente recién licenciada sin nada de experiencia ni formación docente ni de ningún tipo (tras cinco años sentados en el banco del aula de la facultad aún creerán que se van a comer el mundo, un mundo saturado de licenciados como ellos) a personas con un curriculum asombroso, muchísimo mejor que el mío, tanto en el ámbito de la investigación histórico-artística y la educación como en la gestión de museos. También, y esta es la peor parte, me han llegado curricula de conocidos que, sin saber que yo llevo el proyecto, lo han enviado buscando una oportunidad de trabajo.

Ante esos correos los sentimientos son encontrados. Por un lado, me halaga comprobar que nuestra imagen de marca funciona, que transmitimos seriedad y bonanza y que comenzamos a hacernos un hueco en el mercado y en las redes sociales. La gente siempre piensa que somos un equipo de muchos profesionales debido al ritmo de trabajo que tenemos y la gran cantidad de contenido online que generamos (especialmente en redes sociales), cuando la realidad dista mucho de ello. 

Pero por otro lado, me hace sentir muy impotente el ver gente brillante, trabajadora, con su doctorado, su DEA, sus artículos científicos, sus propios proyectos sacados adelante de la nada, su experiencia de años, sus idiomas, su todo pidiéndome trabajo a mí, una pequeñísima empresa con sus más y sus menos creada con mucho esfuerzo y ninguna ayuda y que obviamente no necesita ningún empleado ni puede contratarlo y que se niega a entrar en la espiral de tener colaboradores "de gratis" o por cuatro duros en negro (de estas hay una cuantas...).

¿Qué pasará con toda esta gente? ¿Conseguirán su sitio en un mercado laboral, el cultural, tan precario, tan ruin a veces, tan clasista intelectualmente -en ciertas instituciones te miran por encima del hombro si no estás haciendo una tesis, por muy gran profesional que seas-, tan endogámico? 

¿Qué falla para que los que hemos pasado nuestra vida estudiando idiomas, haciendo cursos, másteres acabemos dando tumbos con más de treinta años sin encontrar más que trabajos precarios muy por debajo de nuestra cualificación? 

¿Falta de orientación laboral en las universidades? Sin duda. La mayoría de docentes universitarios desconocen por completo la realidad laboral española y, salvo excepciones, no les preocupa lo más mínimo, puesto que tienen su sillón ocupado. La universidad es una burbuja peligrosa, puesto que mientras estás allí y sacas tus matrículas de honor y sobresalientes (que de nada sirven en el mundo real) te dicen que investigas bien, que eres bueno, que te comerás el mundo... Con suerte acabarás colgando abrigos o en la tienda de algún museo.

¿Malas decisiones por parte de nosotros, los estudiantes, que nos dejamos engatusar por cantos de sirena? Sin duda también, pero esto está íntimamente unido a lo anterior. Cuando realizaba mi carrera y mis posgrados jamás pensé que me ofrecerían unos trabajos tan mal pagados-que conste que yo trabajé para pagar buena parte de mis estudios como vigilante de sala- y por supuesto jamás imaginé que tendría que montar mi propio proyecto desde cero. En la universidad falta una buena dosis de vida real para encauzar mucho talento que se perderá porque nadie le ofrece un trabajo y, aunque el tan de moda emprendimiento no es la mejor solución de todas y es un camino duro y solitario, a medio plazo puede abrir puertas que de otra manera jamás se abrirían.

Por último... un comentario lleno de ponzoña, casi infantil, una rabieta, pero que si no lo suelto me envenena la boca. Lo que más impotencia me causa es ver todos estos curricula y saber de primera mano que se dan becas e incluso puestos de trabajo en instituciones a gente que no ha trabajado jamás en su vida o cuya experiencia es a todas luces insuficiente, que no habla ni el inglés más básico y que lo único que ha hecho es hacer la pelota y estar en el lugar adecuado en el momento adecuado. Pero esta sería otra historia...




No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada