martes, 10 de junio de 2014

Utopías arquitectónicas: los franceses Boullée y Ledoux


Ledoux, Vista-ojo del teatro de Bensançon, 1804

Sin duda el papel lo aguanta todo y por ello en este entrada veremos construcciones que desafían las leyes de la física y resultan inconcebibles, al menos con los materiales de la época o aún con los materiales existentes hoy día. Arquitecturas utópicas, visionarias...
os traigo a dos arquitectos franceses de la Ilustración que tuvieron la peculiaridad de realizar obras reales pero que, sin embargo son hoy día reconocidos por aquellos edificios que nunca llegaron a realizar. Aunque ambos utilizan, como veremos, un lenguaje muy vinculado al Clasicismo que en ocasiones, debido a su sobriedad, parece anticipar la Arquitectura Moderna, en algunos aspectos es perceptible cierto deje Prerromántico.


Boullée y Ledoux: Arquitectura revolucionaria, arquitectura visionaria

Louis-Etienne Boullée (1728-1799)
Tras algunos tanteos con la pintura, Boullée tuvo la oportunidad de formarse con algunos de los mejores arquitectos y teóricos de la arquitectura de la Francia del momento tales como Blondel o Boffrand (responsable del Hôtel de Soubise, cuyos interiores constituyen una de las obras maestras del Rococó francés). Fue miembro de Academia Real de Arquitectura y trabajó para Federico II de Prusia. También llegó a ser docente en la École Nationale des Ponts et Chaussées de París, desde donde pudo dar a conocer su concepción de la arquitectura, concepción que también plasmó en un libro que sin embargo no fue publicado hasta mediados del siglo XX: Architecture, essai sur l'art (Arquitectura, ensayo sobre el arte). Tras su muerte, Boullée cayó en el olvido.

Sus arquitecturas se caracterizan por la omnipresencia de figuras geométricas que se alzan como protagonistas: esferas, cilindros, pirámides... Se trata de cuerpos puros que rehúsan toda ornamentación superficial en clara oposición a los usos habituales de la arquitectura Rococó, con su característico horror vacui (horror al vacío). Por supuesto, es perceptible la inspiración en el mundo clásico, si bien las proporciones son mucho más grandiosas, desafiando la escala humana. En este sentido nos puede recordar a ciertos grabados del italiano Piranesi (autor de las famosísimas "Cárceles de invención") o la pintura del francés Hubert Robert donde las ruinas clásicas eran manipuladas en tamaño para parecer mucho más monumentales. 

Hubert Robert, El descubrimiento del Laocoonte, 1773.

Junto a Ledoux planteará una arquitectura tremendamente práctica en la que función y forma están relacionadas de manera muy estrecha. No en vano, suele emplearse el término "arquitectura parlante" para referirse a los proyectos de estos dos arquitectos: el edificio, a través de sus formas, hablaría, revelaría su uso. Ideas estas que volveremos a ver en torno a 1900 en la arquitectura y textos teóricos del austríaco Adolf Loos, entre otros.

También de gran modernidad será la preocupación de ambos (aunque tal vez más acusada en Ledoux) de aunar en sus edificios además de la utilidad la comodidad e higiene. Esto se plasmará en la elección de las ubicaciones de los edificios, por ejemplo, o en su propia forma. 

Ambos arquitectos, además de recurrir al lenguaje clásico (columnas, frontones), darán mucho protagonismo a la luz, usada de manera simbólica pero sin connotaciones religiosas, y a las plantas centralizadas y los espacios diáfanos. Pero veamos ahora en detalle algunos proyectos de Boullé para entender mejor cómo plasmó en el papel todas estas ideas.


El cenotafio de Isaac Newton (1780-1793)

Exterior del cenotafio

Este es probablemente el proyecto de Boullée que más difusión ha alcanzado y que mejor resume su concepción de la arquitectura. El francés indica en su tratado que ha " intentado aplicar todos los modelos que me ofrecía la naturaleza y el arte para presentar la imagen de lo grande" y que "lo grande es necesariamente afín a lo bello y, bajo diferentes acepciones, tanto da que los objetos nos sean agradables o incluso que nos hagan horrorizar. Parecer grande en lo que sea es anunciar cualidades superiores" (1).

Estas palabras que acabamos de leer constituyen toda una declaración de intenciones que tiene su plasmación más inmediata en este cenotafio de Newton de proporciones imposibles cuya concepción se "limita" a una enorme esfera completamente diáfana en su interior. La iluminación se obtendría a través de númerosos agujeros horadados en la superficia de la esfera, de manera que a través de ellos penetrase la luz durante el día. Se conseguiría así, según Boullé, la apariencia de una bóveda celeste con sus estrellas.

El interior del cenotafio de día

Por la noche se colocaría un gran foco de luz a la altura del centro de la esfera, a modo de Sol, de manera que todo el interior estuviera potentemente iluminado. Así, en el interior de la esfera, durante el día encontraríamos la noche y durante la noche, el día.


El cenotafio de noche

Por supuesto, de este uso de la luz pueden extraerse numerosas lecturas, por ejemplo que la luz de la razón ilumina durante la noche a los hombres. Sin embargo, teniendo en cuenta la dedicación del monumento (a Newton), lo más probable es que Boullée tuviese en mente al crear esta obra el epitafio que el poeta inglés Alexander Pope (1688-1744) escribió para Newton:

"La naturaleza y las leyes de la naturaleza se hallaban ocultas en la noche. Dios dijo, ¡qué nazca Newton! y todo fue luz" (2)


Proyecto de una biblioteca real (1785)

El interior de la biblioteca proyectada por Boullée

Como no podía ser de otro modo, en plena Ilustración Boullée concibió esta biblioteca de proporciones ciclópeas y austeridad romana. Este inmenso espacio del saber era sin embargo irrealizable debido a las enormes dimensiones del proyecto en general y de la gran bóveda de cañón con casetones de la cubierta en particular. La luz cenital iluminando todos los rincones del interior será una constante en la obra de Boullée.

Se ha señalado como punto de partida de esta biblioteca el fresco de la Escuela de Atenas realizado en 1510 por Rafael para la estancia de la Signatura en el Vaticano. 


Rafael, Escuela de Atenas, Vaticano.


Proyecto de cenotafio de estilo egipcio (1786)

El exterior del cenotafio

Interior del cenotafio

Este cenotafio de claras reminiscencias egipcias, como su título indica, también puede vincularse con construcciones romanas como la pirámide de Cayo Cestio (de tamaño mucho más humilde) o el mausoleo de Augusto en la superposición de círculos concéntricos y el uso de vegetación. En el interior sitúa una estancia centralizada con una enorme cúpula semiesférica; la luz, como suele ser habitual, es cenital y penetra a través de un óculo situado en la parte superior de la cúpula.

La pirámide de Cayo Cestio según un grabado de Piranesi (1720-1778)

Mausoleo de Augusto según un dibujo de 1912

Boullée plantea su construcción partiendo de dos únicas formas geométricas, el círculo y la pirámide truncada, con claras connotaciones funerarias desde antiguo. Nuevamente el enorme tamaño es el rasgo más sorprendente y sobrecogedor. En cierto modo, el carácter imponente y sombrío de la construcción parece anticipar cierto romanticismo. El propio Boullée llegó a decir sobre estas construcciones funerarias:

"¡Templos de la muerte, vuestro aspecto debe helar nuestros corazones! ¡Artista, huye de la luz de los cielos! ¡Desciende a las tumbas para dibujar tus ideas a la lumbre pálida y moribunda de las lámparas sepulcrales!" (3)

Boullée creo toda una poética de la arquitectura funeraria, de la "arquitectura de las sombras" como él mismo la denominó, que en muchas ocasiones recuerda al inglés Burke y su definición de lo sublime. Y para ilustrarla proyectó numerosos cenotafios (además del que ya hemos visto dedicado a Newton) como el destinado a un guerrero en el que el sarcófago que habría de contener el cuerpo adquiere las proporciones de un edificio, convirtiéndose en templo de la muerte:

La única concesión decorativa que se permite Boullée es la inclusión de un friso que rodea todo el cenotafio. El motivo decorativo es el de un guerrero con su escudo.

También escribirá en su obra teórica:

"Para producir imágenes tristes y oscuras hace falta, como he intentado hacerlo en ciertos edificios funerarios, presentar la arquitectura por medio de una muralla absolutamente desnuda, ofrecer una imagen de arquitectura enterrada por medio de proporciones bajas y hundidas en la tierra; conformar en fin, por medio de materiales que absorban la luz, la imagen oscura de una arquitectura definido por el efecto de la sombra". (4)


Boullée, Proyecto de entrada de un cementerio.

Boullée no fue el único que en el siglo XVIII recuperó la forma piramidal para ser usada en monumentos funerarios. El escultor italiano Antonio Canova, adalid del Neoclasicismo, hizo uso de esta figura geométrica en varias ocasiones en fechas similares a las de Boullée:

Tumba de la duquesa María Cristina de Sajonia Teschen (1798-1805), Viena, Austria.

La tumba de Cánova, erigida después de su muerte en 1822 siguiendo un diseño propio de 1792. Se encuentra en Venecia, en la iglesia de Santa Maria dei Frari.

Claude-Nicolas Ledoux (1736-1806)

Antoine-François Callet, Retrato de Ledoux junto a su hija. c. 1780. Museo Carnavalet, París

Ledoux, que comparte algunos aspectos vitales con Boullée, fue víctima de una paradoja: considerado un arquitecto utópico en su época, su obra fue poco después identificada con el Antiguo Régimen, olvidada y destruida por una Revolución que sólo supo ver que muchas de sus construcciones habían sido patrocinadas por el rey, llegando incluso a ser encarcelado. Sólo en tiempos relativamente recientes su obra y teoría (publicó en 1804 un tratado sobre su concepción de la arquitectura) han sido recuperadas y valoradas.

Entre su clientela se encontraron personajes de la talla del Barón Crozat de Thiers, gran coleccionista, el Président Hocquart o Madame du Barry, la amante del rey.


Una ciudad ideal
Sin duda el gran proyecto de Ledoux fue aquel que realizó para las salinas reales de Chaux, en Besançon. Consistente en el edificio de fabricación de sal, las viviendas del personal y otras construcciones relacionadas, el diseño fue planteado por Ledoux en dos proyectos diferentes, el segundo de los cuales sí fue construido en parte. Sin embargo, las salinas se cerraron en 1895, comenzando así su inevitable ruina, ruina que se vio acrecentada por diferentes avatares (incluido un incendio en 1918) hasta que en los años '60 se inició una profunda y concienzuda restauración.

En la siguiente fotografía puede apreciarse el conjunto arquitectónico, declarado Patrimonio de la Humanidad, tal como luce en la actualidad. Allí el visitante interesado encontrará un museo dedicado a Ledoux y un centro de interpretación entre otras instalaciones (5).


Las salinas de Chaux en la actualidad
Como hemos indicado, para Chaux Ledoux planteó dos proyectos muy diferentes. El primero de ellos, de reducidas dimensiones y fechado en torno a 1773-1774, tenía planta cuadrada y se limitaba apenas a la fábrica de sales y las viviendas del personal. El diseño era de una geometría estricta y sencilla, y giraba en torno a un gran patio cuadrado dentro del cual se inscribía un octógono.

Primer proyecto para las salinas de Chaux

Sin embargo, el proyecto sufrió una modificación radical que el propio Ledoux explica en su libro L´architecture considerée sous le rapport de l´Art, des moeurs et de la législation, publicado en París en 1804:

"La primera concepción de un plano se ve marcada por los diferentes cambios que experimenta el alma, por las sensaciones que nos afectan y que con frecuencia están vinculadas a atracciones exteriores (...) parte del sujeto pero debe adaptarse a la naturaleza de los lugares y sus necesidades (...) Habíamos concebido este proyecto antes de conocer el mapa del lugar. Instrucciones dadas por agentes subalternos, que fomentan la oscuridad de las decisiones y que habían delimitado el trabajo. Tal es el despotismo de los delegados de Pluto: pasan una parte del día afilando sus plumas y la otra parte destrozando la tinta que contienen" (6)

Carte des Environs de la Salina de Chaux (Detalle)

Vista aérea de la ciudad de Chaux (segundo proyecto) Como puede observarse, sólo llegó a construirse la mitad del proyecto.

Así pues, el resultado fue una nueva salina de Chaux, esta vez de planta elíptica, adaptándose en la medida de lo posible a los caminos existentes y al terreno. El centro de esta elipse lo constituían la casa del director y las fábricas. Alrededor se encontrarían edificios destinados a los empleados, los ingenieros, el mercado, la iglesia, el ayuntamiento, los baños públicos, los tribunales de justicia... Todas aquellas construcciones vinculadas al poder civil y religioso y a cubrir las necesidades de sus habitantes. Sin embargo, de todas ellas, sólo la casa del director, las fábricas y las casas de los obreros llegaron a construirse. La única manera de conocer su hipotética apariencia es a través del libro que hemos comentado, donde aparecen grabados con las plantas y los alzados de los edificios.

Emil Kauffman, el principal historiador de Boullée y Ledoux, plantea cierta relación entre el segundo proyecto de Chaux y el Royal Crescent de Bath, un conjunto de edificios diseñado y construido por John Wood Junior en torno a 1770 que tenía planta semielíptica.

Plano de Royal Crescent en Bath

Royal Crescent en la actualidad

Resulta muy interesante contrastar las edificaciones proyectadas con las explicaciones del propio Ledoux, que va desentrañando los porqués de las formas. Por ejemplo, en relación a la casa del director que, como hemos dicho, ocupa el centro de la ciudad, Ledoux comenta:

"Este edificio domina todas las construcciones, siendo su remate piramidal; esto es necesario, digo más, indispensable".

El arquitecto añadió a ese frontón un óculo, a modo de ojo, al que pueden buscarse ciertas connotaciones de control y poder.

La Casa del Director flanqueada por las fábricas

La ciudad tenía una iglesia, pero no dedicada a Dios, sino a las virtudes y a acontecimientos de la vida del hombre tales como el nacimiento y el matrimonio. Esta construcción sería de enormes proporciones, de planta de cruz griega y concebida siguiendo un lenguaje completamente clasicista. Sus modelos se encuentran, sin duda, en los templos romanos y más concretamente el Panteón de Roma.

Grabado con la iglesia de Chaux

Ciertamente la ciudad de Chaux, de construirse, hubiera estado plagada de edificios cuya apariencia resultaría extraña aun a nosotros. Es el caso, por ejemplo, de las casas de los leñadores, edificios piramidales construidos a partir de la superposición de maderos, el taller para la fabricación de círculos o la casa de los guardas del río.


El taller para fabricar círculos


Construcción moderna del pabellón de los círculos siguiendo los planos de Ledoux. Más info aquí

Casa de los guardas del río

Y cómo no, la esfera que Boullée escogiera para su impresionante cenotafio de Newton también está presente en la obra de Ledoux. El francés la escogió para proyectar el cementerio de la ciudad de Chaux. Siguiendo con su línea utilitarista, Ledoux indica en su libro que es necesario aislar a los habitantes de los cementerios por cuestiones higiénicas. De hecho, apuesta por la incineración en lugar de la inhumación. En esta ocasión, la luz sólo penetra tenuemente por un óculo situado en la parte superior de la esfera, de manera que su interior ha de permanecer en perpetua penumbra.


Interior del cementerio

Notas
(1) Boullée, E-L: Arquitectura, ensayo sobre el arte. Barcelona: Gustavo Gili. Barcelona, 1985, pp. 120-130.

(2) Citado en MARTÍNEZ MINDEGUÍA, F.: Etienne-Louis Boullée: El cenotafio de Newton, 1780-1793. http://www.etsavega.net/dibex/Boullee_Newton.htm (9/1/2013)

(3) y (4) Boullée: op.cit.

(5) Recomendamos al lector interesado la página web oficial del conjunto, donde podrá conocer mejor la historia y avatares de las salinas así como las diferentes actividades que se realizan allí en la actualidad: http://www.salineroyale.com/

(6) "La première pensée d'un plan s' empreint des différentes modifications de l' ame, des sensations qui nous affectent; souvent elle tient à des attractions étrangères (...) Il émane du sujet, il doit s'adapter à la nature des lieux et des besoins (...) On avoit conçu ce projet avant de connoitre la carte du pays. Un prospectus dicté par des agents subalternes, qui préparent l' obscurité des décisions, avoit circonscrit le travail. Tel est le despotisme des délégués de Plutus, ils passent une partie du jour à tailler leurs plumes, l'autre á neutraliser l'encre qu'elles contiennent". La traducción es nuestra. 


Bibliografía y webgrafía
BOULLÉE, E-L: Arquitectura, ensayo sobre el arte. Barcelona: Gustavo Gili. Barcelona, 1985 (1ª edición francesa de 1793).
KAUFMANN, E.:Tres arquitectos revolucionarios: Boullée, Ledoux y Lequeu. Barcelona: Gustavo Gili, 1980.
LEDOUX, N.: L´architecture considerée sous le rapport de l´Art, des moeurs et de la législation. París, 1804 (edición facsímil publicada por Uhl Verlag en Nördlingen en 1981).  
MARTÍNEZ MINDEGUÍA, F.: Etienne-Louis Boullée: El cenotafio de Newton, 1780-1793. http://www.etsavega.net/dibex/Boullee_Newton.htm (9/1/2013)
SAMBRICIO, C: "Etienne-Louis Boullée: ensayo sobre el arte". Revista de Ideas Estéticas, nº119 (1972), pp.  243-267. Disponible online en: http://oa.upm.es/1760/1/SAMBRICIO_ART_1972_03.pdf (9/1/2014)
VIDLER, A.: Claude-Nicolas Ledoux. Milán: Electa, 1994.

1 comentario:

  1. Construcciones impresionantes y apabullantes que se adelantan en mucho a su tiempo.
    Un saludo.

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