lunes, 12 de mayo de 2014

El enigma sin fin de Dalí: las mil caras de un cuadro

Entre los artistas surrealistas siempre se alza como un gigante Salvador Dalí (1904-1989), creando una sombra que es muy (incluso demasiado) alargada. Hoy me gustaría hablaros de una de sus obras y de las mil caras, como si de un poliedro imposible se tratase, que el lienzo ofrece al espectador pero que éste muchas veces no sabe ver. Ciertamente hay que tener un ojo avezado no sólo en pintura, sino también en la obra de Dalí, para "ver" determinados elementos, en algunos casos recurrentes en la producción del artista. 

Salvador Dalí, El enigma sin fin, 1938. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía

La obra de la que hoy os hablo es El enigma sin fin, un lienzo realizado en 1938, ya avanzada la Guerra Civil española, y que actualmente se conserva en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid. Dalí nunca se desprendió de este cuadro que sólo pasó tras su muerte a las colecciones del Museo por legado testamentario.



En este lienzo nada es lo que parece: vemos menos de lo que miramos. A primera vista, este Enigma sin fin se antoja una masa informe de colores en la que, aquí y allá, se creen identificar algunos objetos: una cara, unas formaciones rocosas, unas ramas de unos árboles... La imagen es sugerente, onírica, extraña. La línea del horizonte se pierde en la lejanía... pero no estamos seguro de lo que vemos.

La realidad es que este cuadro esconde dentro de sí seis cuadros (y quién sabe si alguno más). Cada uno de los cuadros está oculto y, a modo de ilusión óptica (quién no ha buscado a la mujer joven y a la vieja en esas imágenes dobles), no los "veremos" hasta que nos digan qué tenemos que ver. Nuestro cerebro no individualizará esas imágenes hasta que sepamos qué hay que buscar. Pero eso no significa que inconscientemente no las hayamos visto ya...

El popular juego óptico en el que podemos ver una mujer joven... pero al mismo tiempo una mujer vieja. Todo depende de lo que nos digan que tenemos que ver... o del condicionamiento subconsciente de nuestra mirada.
El propio Dalí desveló parte del enigma de la pintura realizando una ilustración en la que figuraban los seis cuadros dentro del cuadro. En primer lugar, de izquierda a derecha y de arriba abajo, nos encontramos la playa del cabo de Creus con una mujer sentada vista de espaldas y un barco. A continuación, un filósofo recostado. La tercera imagen sería el "gran Cíclope cretino" (un retrato disimulado de García Lorca; no hay que olvidar que en principio la obra iba a llamarse, precisamente, El gran cíclope cretino (o imbécil)). La cuarta imagen sería, sin más, un galgo. Una mandolina y un frutero con peras constituirían la quinta imagen. Finalmente, un animal mitológico, una especie de caballo. Estas son las imágenes individuales de esa imagen múltiple que es El enigma sin fin, sin olvidar el rostro de Gala, la musa daliniana, que flota en medio del lago en el extremo derecho del cuadro...

Ilustraciones de Dalí en las que aisla cada una de las seis imágenes ocultas en la pintura. Imagen procedente de VVAA, Historia del Arte 2, SM Bachillerato, Madrid, 2003, p. 455.

El enigma sin fin...

En ese mismo año de 1938 Dalí realizó otra pintura muy similar a la anterior. En ella repetía el rostro-frutero y la misma idea de la imagen múltiple o doble. En esta ocasión los enigmas visuales eran, entre otros, un pato-conejo, situado en la parte inferior izquierda de la pintura y un acueducto-collar de perro en la parte superior derecha.

Salvador Dalí, Aparición de un rostro y un fruterio en una playa, 1938.

El pato-conejo no es otro que un célebre engaño visual, como muestra muy bien una ilustración alemana de 1892: "¿Qué animales se parecen más entre ellos? Un pato y un conejo"

"¿Qué animales se parecen más entre ellos? Un pato y un conejo". Staatsbibliothek zu Berlin
Todo esto que os hemos traído aquí ilustra muy bien un concepto daliniano: el del método paranoico-crítico que el artista definió de esta manera:
«método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes» 

Es decir: que "gracias a un proceso netamente paranoico es posible para Dalí obtener o reconocer imágenes dobles o triples, representaciones de un objeto que, sin la menor modificación figurativa o anatómica, sea al mismo tiempo la representación de otro objeto absolutamente diferente" (1).

Pero no pensemos que esta paranoia visual es exclusiva de Dalí, aunque él la llevase a sus últimos extremos. Ya en los primerísimos años del siglo XVI el enigmático Bosco (que tan importante fuera precisamente para los surrealistas) planteó una imagen múltiple en su celebérrimo tríptico del Jardín de las Delicias. Se suele decir que, en la tabla lateral izquierda correspondiente al Paraíso, unas rocas forman la cara del mismo Diablo... Cuántas veces habremos mirado esta tabla sin percatarnos -conscientemente- de ello. Ahora que nuestro consciente lo sabe, ¿seremos capaces de verlo?
(1) RAMÍREZ, J.A., "Iconografía e iconología", Historia de las ideas estéticas y de las teorías artísticas contemporáneas, II,  Visor, Madrid, 1996, págs 234-235. Citado en http://www.artecreha.com/Textos/el-metodo-paranoico-critico.html

 
Bibliografía y webgrafía
Dalí. Todas las sugestiones poéticas y todas las posibilidades plásticas [catálogo de exposición], Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, 2013.
VVAA, Historia del Arte 2, SM Bachillerato, Madrid, 2003
 http://www.museoreinasofia.es/coleccion/obra/endless-enigma-enigma-sin-fin

2 comentarios:

  1. Dalí era muy aficionado a estos juegos ópticos que encierran simultáneamente elementos diversos y varias lecturas, muy apropiados para una visión surrealista o, si se prefiere, paranoico- crítica de la dimensión subconsciente.
    Un saludo.

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  2. El cuadro "El enigma sin fin" iba a ser la portada del cuarto album de estudio del grupo de rock progresivo "Emerson, Lake and Palmer"...de título "Trilogy", pero dalí pidió la escalofriante cifra de 50.000 libras esterlinas...al final no se llegó aun acuerdo. En mi opinión Dalí perdió la oportunidad de que su cuadro quedara unido a una obra maestra de la música progresiva y muchos jovenes que no conocen nada de pintura se hubiesen interesado por ella.

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