domingo, 25 de mayo de 2014

Anamorfosis: jugando a deformar la realidad











No le pasa nada a tu navegador. Esta imagen fue hecha así. Y es que hoy vamos a darle la vuelta a la pantalla del ordenador. Literalmente. Es la única manera de ver estas imágenes deformadas intencionadamente y denominadas anamorfosis.


La palabra anamorfosis procede del griego ἀναμόρφωσις y significa transformación. Con ella nos referimos a imágenes que sólo se ven correctamente desde un único punto de vista o usando algún objeto que modifique la imagen, por ejemplo un espejo o una lente. Su deformación, además, se ha producido aplicando fórmulas matemáticas. Si no miramos la imagen desde el punto de vista adecuado o con el espejo requerido, ésta aparecerá deformada. La gracia de estas imágenes, por tanto, es averiguar desde qué punto de vista las tenemos que mirar para así saber qué representan.

Por ejemplo, la imagen de arriba (1), vista desde el ángulo "correcto" (la esquina inferior izquierda), se vería de esta manera (si queréis verla por vosotros mismos, os recomendamos que imprimáis la imagen, pues en la pantalla no se ve con claridad):


Si en la imagen deformada, en la esquina superior izquierda, vemos a Jonás saliendo por su propio pie de las fauces de la ballena que lo había tragado, en la imagen sin deformación aparece... un campesino en cuclillas defecando. El artista, haciendo gala de un curioso sentido del humor, coloca debajo de la imagen la frase "Was sichst du?" ["¿Qué ves?" en alemán] junto a la fecha de 1538. Tal vez, en este caso, hubiera sido preferible que la imagen se mantuviese deformada...

El autor de esta xilografía es el alemán Erhard Schön (1491-1542), importantísimo grabador que trabajó fundamentalmente en la ciudad de Nuremberg y que fue discípulo y seguidor de Alberto Durero. Convertido al luteranismo en la década de 1520, se dedicó sobre todo a realizar xilografías de tema erótico y satírico, atacando a la Iglesia y las costumbres sociales de la época. Las anamorfosis le permitían ocultar esas imágenes consideradas ofensivas o subidas de tono.

Precisamente una imagen erótica (2) (no exenta de cierta crítica social) es la que os traemos a continuación. Para verla, os recomendamos que la miréis desde el extremo izquierdo del ordenador, guiñando un ojo, o bien que la imprimáis para mayor comodidad. La imagen tiene que estar a la misma altura que vuestro ojo.







 La escena de la izquierda, sin deformar, es la siguiente: a la izquierda nos encontramos a un viejo que toca los senos de una mujer joven. Es el típico caso de la jovencita que intenta seducir a un hombre mayor, adinerado, para sacarle todo lo posible. Esto se evidencia en cómo ella entrega al personaje que se encuentra de pie, a la izquierda, una bolsa, presumiblemente con monedas.

La imagen deformada, vista desde el ángulo correcto, nos muestra a la joven anterior abrazada tiernamente a... el joven que en la anterior escena recibía la bolsa con el dinero. Los cómplices del engaño al pobre anciano se encuentran desnudos. Sin duda alguna el espectador de la época, al ver esta escena prohibida, esbozaría una sonrisita de comicidad.

Fuente de la imagen aquí
Por supuesto, para deformar de manera intencionada la perspectiva hay que dominar en primer lugar la perspectiva. De ahí que encontremos anamorfosis desde finales del siglo XV y especialmente durante todo el siglo XVI, momento en que se produjo (sobre todo durante la década de 1530) una auténtica fiebre por este tipo de imágenes.

A esta moda de las anamorfosis, que sin duda se debió de convertir en un divertido pasatiempo para las fiestas cortesanas del momento, se sumaron también los grandes monarcas. Como muestra, tres retratos que además utilizan la misma técnica para distorsionar la imagen y para verse correctamente.

En primer lugar, un retrato doble de Carlos V y su mujer Isabel de Portugal, conservado en la actualidad en Valladolid. En 2008 tuvimos la oportunidad de ver estos retratos en la exposición del Museo del Prado El retrato del Renacimiento. Como puede apreciarse en la fotografía, para poder ver los rostros sin deformación (o casi sin deformación) era necesario mirar a través de un agujero practicado en uno de los extremos del marco. Se atribuye al círculo de Erhard Schön y se fecha en torno a 1530.

Los retratos anamórficos de Carlos V e Isabel de Portugal en la exposición del Museo del Prado El retrato del Renacimiento




Existe también una versión del retrato de Carlos V en la sacristía de la catedral de Palencia:

Un curioso visitante mirando por el agujero... 

Sin deformación, Carlos V sería visto de este modo (3):


También Eduardo VI de Inglaterra, el jovencísimo sucesor de su padre Enrique VIII fallecido a la edad de 15 años, quiso ser retratado a lo "anamórfico". Para ello se sirvió del flamenco William Scrots, quien le retrató de una manera muy similar a la empleada por Schön o alguno de sus seguidores en los retratos de Carlos V y su esposa:

El retrato, realizado en 1546 (cuando Eduardo tenía 9 años de edad), posee un agujero en el lado derecho del marco para mirar a través de él. 








Sin deformación, Eduardo VI sería visto así (4):


En casa podéis acercaros mucho a la visión correcta si os situáis en el extremo derecho de la pantalla y cerráis uno de los ojos. La imagen tiene que estar siempre a la altura de los ojos. 

Para terminar, como no podía ser de otro modo, se hacía necesario traer una pintura que posee, quizá, la anamorfosis más famosa de toda la Historia del Arte. Nos referimos a la pintura de Hans Holbein el Joven Los embajadores, realizada en 1533 y hoy día conservada en la National Gallery de Londres. 

Hans Holbein el Joven, Los embajadores, 1533. Londres, National Gallery. 

En esta pintura aparecen representados Jean de Dinteville, embajador francés en la corte de Enrique VIII, y Georges de Selve, obispo de Lavaur. Les rodean diversos objetos: instrumentos musicales, libros, instrumentos científicos de medición... y una calavera deformada que reposa sobre la alfombra en primer plano. Lo llamativo de esta calavera, además de su perspectiva distorsionada, es el gran tamaño con que el pintor la ha representado. Como símbolo, se la ha considerado una vanitas, una alusión a la expresión latina memento mori ("recuerda que vas a morir"). En cuanto a su tamaño, hay diferentes hipótesis: desde las que sostienen que Holbein únicamente quería mostrar sus habilidades como pintor, hasta las que indican que el pintor deformó la calavera teniendo en cuenta la ubicación del cuadro, de manera que, en su ubicación original, sí se viera correctamente (tal vez desde una escalera). No olvidemos que las obras de arte, tal como las vemos hoy día en los museos, están descontextualizadas y  han perdido parte de su fuerza y en algunos casos de su mensaje.

Sea como fuere, lo cierto es que para nosotros sólo hay dos maneras de ver la calavera correctamente. Una de ellas es situándonos en el ángulo superior derecho de la pintura. Otra, más asequible desde casa, con una simple cuchara sopera, tal como aparece en esta imagen:
(1) Ambas imágenes proceden de este blog: http://www.futilitycloset.com/2009/07/ (26/6/2013)
(3) Imagen extraída de: http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai1134.htm (27/6/2013)
(4) Imagen reproducida en: http://www.shakespeares-sonnets.com/sonnet/24 (27/6/2013)


Bibliografía y webgrafía

  • AZCÁRATE RISTORI, José María. "Retratos anamórficos de Carlos V y la emperatriz Isabel", Cuadernos de Arte e Iconografía, tomo VI, nº 11 (1993). Disponible online en http://www.fuesp.com/revistas/pag/cai1134.htm (27/6/2013). 
  • El retrato del Renacimiento [catálogo de exposición]. Museo Nacional del Prado, Madrid, 2008. 

4 comentarios:

  1. Cuando el arte tiene algo de juego, de simulación, de trampantojo. Deformar la realidad para poder explicarla. El juego de los espejos cóncavos que diría Valle Inclán.
    Un saludo.

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  2. Muy interesante. Gracias por transmitirnos estas curiosidades.

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  3. Esto da para libro de Dan Brown, por lo menos.

    Saludetes.

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  4. Me he tomado un tiempo de descanso "bloguero" y me encuentro a mi regreso con un montón de novedades, entre ellas tu reincorporación.
    Muy interesante lo que nos cuentas.

    Un saludo

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