jueves, 3 de abril de 2014

Veleidosa Fortuna...




 Que bienes son de Fortuna 
 que revuelven con su rueda
 presurosa,
 la cual no puede ser una
 ni estar estable ni queda
 en una cosa.
Jorge Manrique (siglo XV) 

 Atrás, atrás, ramera Fortuna
William Shakespeare (siglo XVI)

Enseñanza que se acaba convirtiendo en tópico literario: no debemos considerar a nadie dichoso hasta que llegue el día de su muerte, pues su fortuna puede sufrir en cualquier momento un imprevisible y catastrófico revés.

De modo que nadie considere feliz a quien todavía tiene que morir, sino que le debe examinar con toda atención todos los días de su vida incluido el último en que vea la luz, hasta que franquee el límite de su vida sin haber ufrido nada doloroso.
Sófocles, Edipo rey (siglo V a.C.).


Ignoro por qué, pero siempre me ha parecido una moraleja para envidiosos de las felicidades ajenas y para temerosos de la vida. Envidiosos de la felicidad ajena aquellos que parecen esperar (e incluso desear) con expectación y amargo resentimiento la caída en desgracia de aquel al que todo va bien: "A éste la Fortuna le sonríe, pero ya verás, ya verás, en cualquier momento le puede ir mal", parecen decir.

Temerosos de la vida aquellos que no se atreven a creer y disfrutar su buena suerte y consideran que  aún no puede cantarse victoria, pues mientras se siga vivo hay riesgo de que esa misma buena suerte se trueque en mala.

Quísonos naturaleza
de tal condición hacer,
que sabemos con certeza
que no hay un solo placer
que esté libre de tristeza.

Este decreto espantoso
que instituyó nuestra suerte
en tal y tan riguroso,
que nadie antes de la muerte
se puede llamar dichoso.

Con esta justa balanza
Refrena el hado profundo
El deseo y la esperanza,
Busque bienaventuranza
Luis de Camões (siglo XVI)


Y en tercer lugar, tal vez una llamada a la humildad con cierta dosis de resignación: nacemos atados a una rueda cuyo giro ni controlamos ni conocemos, la rueda de la diosa Fortuna. Aunque ante tanto giro inesperado siempre puede encontrarse un punto estable al que aferrarse.

Nada te turbe,
nada te espante,
todo se pasa,
Dios no se muda;
la paciencia todo lo alcanza;
quien a Dios tiene
 nada le falta:
 Sólo Dios basta.
Teresa de Jesús (siglo XVI)

Precisamente ése es el lema de la orden cartuja: Stat Crux dum volvitur orbis. La cruz permanece estable mientras el mundo da vueltas.


8 comentarios:

  1. Si no se sabe administrar la fortuna es como no tenerla así es nuestra vida de equilibrio de la que uno se puede sentir feliz con ella o no.
    Me alegro de verte de nuevo, un abrazo.

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    1. Muy cierto, Mari-P-R. Gracias por la rebienvenida (me paso el tiempo yendo y viniendo a este blog). Nos leemos, un abrazo.

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  2. "Oh, Fortuna,
    como la luna
    cambiante,
    siempre creciendo
    y decreciendo;
    detestable vida
    primero oprimes
    y luego alivias
    a tu antojo;
    pobreza
    y poder
    derrites como el hielo."
    Carmina Burana, Carl Orff.
    Un saludo.

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    1. Cierto, a esta entrada le faltaba el "hilo musical". Un saludo.

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  3. Crucemos los dedos, adoremos a la diosa Fortuna y pensemos que los seres humanos se diferencian entre sí, entre otras cosas, por que la rueda dichosa que guía nuestro sino gira para algunos a mayor velocidad y para otros se detiene y sigue girando cuando la bella señora posa sobre ella su dedito juguetón. En todo caso, a ciencia cierta, la Fortuna la para cuando le parece, con unos se deleita en sus males antes y con otros después, según le parece, así que hagámosle la pelota para que se acuerde de nuestra rueda lo menos posible.
    Un beso

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    1. A veces me resulta desoladora esta visión de la vida humana: a merced de una diosa arbitraria que controla nuestra rueda de la vida a capricho. Un poco, como decía un personaje de "El rey Lear" de Shakespeare: "No somos sino moscas que los dioses matan por diversión". Un saludo.

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  4. Desde luego que el tema de la Fortuna es fascinante y ha ocupado muchos de mis pensamientos y reflexiones.

    Me alegra ver el Atals actualizado nuevamente. He estado fuera un tiempo y tengo que hacerte esta pregunta, pues me ha sorprendido no encontrar la página de Anónimo Castellano. ¿Qué ha sido del blog?

    Un saludo, Alegra.

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    1. Buenas noches Pedro, un placer volver a leerte. Pues verás, resumiendo mucho parece que la Asociación Cultural Anónimo Castellano (a la que pertenecía el blog) se ha disuelto. Digo parece, porque yo y otro miembro (Manuel Fernández) presentamos nuestra dimisión por estar en profundo desacuerdo en ciertas cosas con el tercero de los miembros. Así pues, el blog quedó en sus manos y supongo que ha decidido suprimirlo. Ignoro si dio alguna explicación. Yo aprovecho para pedir desde aquí disculpas a nuestros seguidores, porque creo que se merecían al menos un mensaje de "se cierra y gracias por leernos". Eso es lo que puedo contarte.

      Un saludo y gracias por pasarte por aquí.

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