miércoles, 1 de mayo de 2013

¿Es posible marchar? "No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares"

James McNeill Whistler, Harmony in Blue and Silver: Trouville (1865)

A todos se nos ha pasado alguna vez por la cabeza la idea de marchar (o tal vez huir), dejarlo todo atrás, empezar de nuevo en un lugar totalmente diferente rompiendo con el pasado. Pero, ¿es posible? ¿No ocurrirá más bien que por mucho que intentemos cambiar nuestra vida anterior nos perseguirá, atada a nosotros como un lastre? Cuando oigo a alguien comentar que quiere "cambiar de aires", probar suerte en otro país, me vienen a la memoria estos dos fragmentos. No son disuasorios, pero sí incitan a reflexionar sobre la naturaleza de ese deseo de marchar. Porque si intentamos huir de nosotros mismos, escapar no es la solución. De esto nos hablan hoy el poeta griego Constantinos Petros Cavafis (1863-1933) y el escritor italiano Italo Calvino (1923-1985). 

La ciudad (1910) (1)

Dijiste: "Iré a otra tierra, iré a otro mar.
Otra ciudad ha de haber mejor que esta.
Cada esfuerzo mío es una condena dictada;
y mi corazón está-como un muerto-enterrado.
¿Hasta cuándo seguirá mi alma en este marasmo?
Adonde vuelva mis ojos, adonde quiera que mire
veo aquí las negras ruinas de mi vida,
donde pasé tantos años que arruiné y perdí"

No hallarás nuevas tierras, no hallarás otros mares.
La ciudad te perseguirá.
Vagarás por las mismas calles.
Y en los mismos barrios te harás viejo;
y entre las mismas paredes irás encaneciendo.
Siempre llegarás a esta ciudad. Para otra tierra- no lo esperes-
no tienes barco, no hay camino.
Como arruinaste aquí tu vida,
en este pequeño rincón,
así en toda la tierra la echaste a perder. 

C.P. Cavafis

Remedios Varo, Encuentro (1959)

Si una noche de invierno un viajero (1979)

"¡Cuántas veces, cuando me daba cuenta de que mi pasado empezaba a pesarme, había demasiada gente que creía tener un crédito abierto conmigo, material y moral (...) en suma, cuántas veces, cuando el pasado me pesaba demasiado, me había asaltado aquella esperanza del corte en seco: cambiar de oficio, de mujer, de ciudad, de continente- un continente tras otro, hasta dar toda la vuelta-, de costumbres, amigos, asuntos, clientela. Era un error. cuando me di cuenta era tarde.

Porque de esta manera no he hecho más que acumular pasados sobre pasados a mis espaldas, multiplicarlos, los pasados, y si una vida me resultaba demasiado densa y ramificada y enredada para llevármela siempre a cuestas, imaginémonos tantas vidas, cada una con su pasado y los pasados de las otras vida que siguen anudándose unos a otros (...) El pasado es como un gusano solitario cada vez más largo que llevo dentro enrollado y no pierde los anillos por mucho que me esfuerce en vaciarme las tripas en todos los retretes a la inglesa o a la turca o en los baldes de las cárceles (...) El pasado no te lo puedes cambiar como no puedes cambiarte el nombre, que por muchos pasaportes que haya tenido, con nombres de los que no me acuerdo. 

(...) Total, la conclusión a la que llegan todas las historias es que la vida que uno ha vivo es una y sólo
una, uniforme y compacta como una manta enfurtida donde no se pueden separar los hilos con que está tejida". 


Italo Calvino

(1) Traducción de Pedro Bádenas de la Peña en CAVAFIS, C.P., Poesía completa, Alianza Editorial, Madrid, 2003, p. 95.