sábado, 18 de febrero de 2012

Friedrich, Monje junto al mar, 1809.
 Tristitia
Mi infancia, que fue dulce, serena, triste y sola,
se deslizó en la paz de una aldea lejana,
entre el manso rumor con que muere una ola
y el tañer doloroso de una vieja campana.

Dábame el mar la nota de su melancolía;
el cielo, la serena quietud de su belleza;
los besos de mi madre, una dulce alegría,
y la muerte del sol, una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado, del mar,

y lo que él me dijera, aún en mi alma persiste;
mi padre era callado y mi madre era triste
y la alegría nadie me la supo enseñar.

Abraham Valdelomar (1888-1919)

miércoles, 15 de febrero de 2012

Shelley, Sábato y el templo de Karnak


Ozymandias 
Conocí a un viajero de un antiguo país
 que dijo: «dos enormes piernas de piedra
 se yerguen sin su tronco en el desierto…
junto a ellas, en la arena, semihundido
descansa un rostro hecho pedazos, cuyo ceño fruncido
 y mueca en la boca, y desdén de frío dominio,
 cuentan que su escultor comprendió bien esas pasiones
que todavía sobreviven, grabadas en la piedra inerte,
 a la mano que se mofó de ellas y al corazón que las alimentó.
Y en el pedestal se leen estas palabras:
 “Mi nombre es Ozymandias, rey de reyes:
 ¡Contemplad mis obras, oh poderosos, y desesperad!”
 No queda nada a su lado. Alrededor de las ruinas
 de ese colosal naufragio, infinitas y desnudas
 se extienden las solitarias y llanas arenas.

 Percy B. Shelley (1792-1822)


 Piedras ensimismadas
vueltas hacia qué patrias del silencio
 testigos de la nada
 certificados del destino final
de una raza ansiosa y descontenta.

 Ernesto Sábato (1911-2011)

domingo, 5 de febrero de 2012

Andrómaca en Madrid

José Vilches, Andrómaca, 1853. Paseo de Recoletos, Madrid.
"¡Ciudad de Tebas, orgullo de la tierra de Asia!, de donde yo salí un día con atavíos de lujoso oro, para llegar a la mansión real de Príamo, dada a Héctor como esposa fecunda; yo, Andrómaca, antaño envidiada y hoy en cambio mujer más desdichada que ninguna; yo que vi a mi esposo muerto por manos de Aquiles y al hijo que di a luz para él, a Astianacte (...) Yo, sí, yo, tenida por una mujer de las familias más libres, volví a Grecia como esclava, entregada al isleño Neoptólemo como lo más selecto del botín de guerra capturado en Troya". 

Eurípides, Andrómaca.


jueves, 2 de febrero de 2012

Las tres palabras más extrañas

Las tres palabras más extrañas

Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.


Wislawa Szymborska (1923-2012)

(Versión de Abel A. Murcia-http://amediavoz.com/szymborska.htm)

miércoles, 1 de febrero de 2012

También estoy harta de...

Degas, Bebedora de absenta
"También estoy harta de estar encerrada en mí misma con todos esos sentimientos que he proscrito, con todas esas palabras que no quiero pronunciar (...) Estoy harta del frío que se ha instalado en mí, de no sentir calor, de no sentir dolor, de pasar de puntillas por la vida, de dejar a un lado la felicidad (...) Basta de no vivir, basta de no llorar, basta de reprimir las lágrimas: terminaré con celulitus en la cara". 

Justine Lévy, Y la vida sigue (2004)