lunes, 22 de febrero de 2010

Sobre los símbolos farmacéuticos

Estamos rodeados de símbolos y muchos de ellos tiene un origen mitológico o religioso, concretamente cristiano, a pesar de los constantes intentos por esterilizar nuestra sociedad de todo elemento o idea que suene a religión. Uno de estos casos es los símbolos con los que tradicionalmente identificamos una farmacia: por un lado la serpiente y la copa, por otro la serpiente y el báculo.

La fuente de estas imágenes se encuentra en la mitología, como ahora comentaremos, si bien al mismo tiempo son motivos presentes en la tradición judeocristiana y curiosamente tienen también unas connotaciones de curación.

La copa y la serpiente, desde un punto de vista mitológico, aluden a Higía, personificación griega de la salud e hija del dios de la medicina Asclepio. La copa aludiría al remedio y la serpiente es un atributo habitual de Higía, así como de Asclepio, apareciendo en ocasiones enroscada en sus brazos (ahora me estoy acordando de la representación de esta diosa que hace Klimt...).


En el ámbito cristiano, encontramos también una serpiente dentro de una copa (o en ocasiones un pequeño dragón). Se trata de uno de los atributos de Juan Evangelista, junto al águila. Esta serpiente dentro de una copa alude a uno de los episodios de la vida del santo, narrado en la Leyenda Áurea de Santiago de la Vorágine (siglo XIII): estando en Éfeso, el sumo sacerdote de Diana le somete a una prueba consistente en que beba de una copa envenenada; si Juan sobrevive tras beberla, el sacerdote se convertirá a su religión. Juan no sólo bebe su contenido, sino que el veneno se convierte en serpiente. Algo parecido le ocurre al santo valenciano del siglo XVI Luis Beltrán, en el Nuevo Mundo: le administran una bebida mortal y pasa la prueba sano y salvo. El atributo de este santo también es una copa con una serpiente...


De este modo, tanto la copa de Higía como la de san Juan tienen unas connotaciones de curación, de mal-veneno superado e inofensivo.



La serpiente y el báculo se relacionan con Esculapio, hijo de Apolo, dios de la medicina. El báculo o vara era símbolo de la profesión médica y la serpiente proporcionaba a Esculapio una planta milagrosa con la que resucitar a los muertos. Y una vez más el atributo de un dios pagano tiene su equivalente judeocristiano. Se trata en este caso del episodio de la serpiente de bronce narrado en Números 21, 4-9: Dios envió a su pueblo, aún en camino de la Tierra Prometida, serpientes venenosas, que diezmaban a los israelitas. Para sanarlos, Moisés, siguiendo las indicaciones de Dios, fabricó una serpiente de bronce y la colocó sobre un asta; aquel que hubiera sido mordido por una serpiente y mirase a la de bronce, quedaría curado.

Así, en ambos casos, la serpiente enroscada a un báculo simboliza curación y salvación.

Y aquí llegamos al final de esta digresión sobre símbolos farmaceúticos...

viernes, 19 de febrero de 2010

Sobre el orbe, símbolo de poder

El orbe o globus cruciger suele formar parte de la iconografía de emperadores, reyes y, ya en el ámbito estrictamente religioso, es el atributo habitual de Cristo como Salvator Mundi. Este motivo iconográfico consiste en una esfera o globo con una cruz latina en la parte superior. Generalmente el representado aparece apoyando una de sus manos sobre el orbe.

Los orígenes de este motivo se remontan a la Alta Edad Media y la presencia de la cruz claramente alude al dominio del cristianismo sobre la tierra. Dejando de lado el interesante hecho de que se utilice una esfera para representar el planeta, cuando la teoría más extendida era la contraria (la tierra plana en lugar de redonda), me ha llamado la atención un aspecto, tras ver un retablo medieval dedicado a san Cristóbal.

En este retablo español del siglo XIV el santo porta a Cristo sobre sus hombros, y éste en una de sus manos lleva el orbe, sin la cruz, dividido en tres partes. La parte que corresponde a la mitad superior alude al cielo, y en él aparecen el sol y la luna. La mitad inferior se divide a su vez en dos partes: el mar, representado con unas ondulaciones, y la tierra, simbolizada por unos castillos. Me parece una variante interesante del orbe, que suele ser azul, a veces transparente, con decoración incluso de piedras preciosas.

domingo, 14 de febrero de 2010

Homo bulla


Homo bulla est, el hombre es una pompa de jabón, su vida es frágil y breve. Esto expresa la célebre frase de Varrón, recogida y comentada siglos después por Erasmo en sus Adagios. El arte, concretamente la pintura del siglo XVII, la tradujo en un niño haciendo pompas de jabón, a veces junto a una calavera.


Las tres Gracias: un mosaico, un fresco, una escultura romanos y Rafael

jueves, 11 de febrero de 2010

Tiziano y el duque de Rivas: el retrato de Carlos V

La palabra ÉCFRASIS procede del griego y literamente significa "explicar hasta el final". En el ámbito de la literatura y el arte, se usa esta palabra para aludir a descripciones literarias de obras plásticas. Probablemente las dos écfraseis más conocidas sean la descripción que hace Homero en la Ilíada del escudo de Aquiles y las Imágenes de Filóstrato, sofista griego que vivió entre los siglo II y III d.C, en las que narra algunas pinturas que vio en una villa de Nápoles. Huelga decir el gran valor documental que tienen estas descripciones, generalmente muy detalladas, cuando la obra descrita se ha perdido.

Como ejemplo de écfrasis, la que hace el Duque de Rivas del retrato de Carlos V de Tiziano en Un castellano leal.



De pie estaba Carlos Quinto
que en España era Primero,
con gallardo y noble talle,
con noble y tranquilo aspecto.

De brocado de oro y blanco
viste tabardo tudesco,
de rubias martas orlado,
y desabrochado y suelto;


Dejando ver un justillo
de raso jalde, cubierto
con primorosos bordados
y costosos sobrepuestos;

Y la excelsa y noble insignia
del Toisón de Oro, pendiendo
de una preciosa cadena
en la mitad de su pecho.

Un birrete de velludo
con un blanco airón, sujeto
por un joyel de diamantes
y un antiguo camafeo;

Descubre por ambos lados,
tanta majestad cubriendo,
rubio, cual barba y bigote
bien atusado el cabello.

Apoyada en la cadera
la potente diestra ha puesto,
que aprieta dos guantes de ámbar
y un primoroso mosquero.

Y con la siniestra halaga,
de un mastín muy corpulento,
blanco, y las orejas rubias,
el ancho y carnoso cuello.

miércoles, 10 de febrero de 2010

La cultura de un país según la pared del retrete...

Ayer, mientras preparaba un examen, estuve leyendo un artículo del arquitecto austríaco Adolf Loos, concretamente Ornamento y delito (1908). Apenas llevaba una página leída cuando me encontré con esta perla que descontextualizada creo que hace mucha más gracia que dentro del texto... Parece que los artistas espontáneos que se ven acuciados por la inspiración sólo mientras visitan los retretes públicos no son exclusivos de estos tiempos... en 1908 ya los había:

"Obvio es decir que en los retretes es donde este impulso [de pintarrajear paredes] invade del modo más impetuoso a las personas con tales manifestaciones de degeneración. Se puede medir el grado de civilización de un país atendiendo a la cantidad de garabatos que aparezcan en las paredes de sus retretes".

lunes, 8 de febrero de 2010

Sobre este blog


Como puede deducirse de la imagen de la cabecera del blog así como de su título, la idea para este humilde espacio personal cibernético tiene su punto de partida en el proyecto del mismo nombre, Atlas Mnemosyne, que ocupó los últimos años de la vida del gran historiador del arte alemán Aby Warburg (1866-1929). Si éste intentó reunir en varios paneles diferentes imágenes intercambiables (reproducciones de pintura y escultura, fotografías de la época) para narrar sin palabras una suerte de historia de la memoria europea, yo no aspiro sino a, simplemente, plasmar, para quien quiera leerlos, diferentes comentarios, reflexiones o lo que surja, ronde mi cabeza o fluya a mi memoria sobre arte, literatura, música, cine, casi a modo de miscelánea.

Que me perdone el lector si considera que el título del blog le queda grande a sus contenidos.